Un joven carlista, Sabino Arana, de profundísimas convicciones religiosas, funda el PNV en 1895. Al principio no es un partido vasco, sino meramente vizcaíno (y lo será por muchos años), pero sí es un partido confesional desde el principio. Su lema “JEL” significa “Dios y Ley Vieja”, es decir, el carlismo en estado puro. El pío Sabino buscaba no tanto un País Vasco independiente como un blindaje frente a las ideas liberales que inundaban Bilbao a finales del XIX, en forma de inmigrantes castellanos y andaluces.

Inventa Sabino un nombre para su patria: Euskadi, nombre que ha dado varios vuelcos fonéticos en su historia. A pesar de las sesudas etimologías que circulan, creo que hay una que por simple parece la más adecuada. Las primeras legiones romanas que llegaron por allí, fundamentalmente con la fundación de Pompaelo (Pamplona), llamaron a sus habitantes Uascones, seguramente cuando un aborigen le dijo que él era “uasco”, o algo parecido. El escriba romano transcribió aquello como “Vasco”, pues en latín clásico la “u” y la “v” se confundían. En la Alta Edad Media el término evolucionó a vasco, o basco, con la confusión añadida de “v” y “b”. Quizá “Eusco” sea algo que Sabino usó, e introdujo el arcaísmo de la “k”, como en los textos medievales. Y de ahí el prefijo “Eusko” se usó para todo.

Pero, a finales del XIX, la zona estaba ya bastante inundada de castellanoparlantes, especialmente en las ciudades, y el uso del idioma vasco restringido a zonas rurales, o a muy sesudos intelectuales, y además muy fragmentado en dialectos locales. El esfuerzo de unificación lingüístico culmina ya en los 80 del siglo XX en el batúa actual.

El PNV cubre con penas y glorias un largo recorrido:

  • Se afianza como partido vizcaíno hasta los años 30, y sabe ganarse la confianza de la clase burguesa de Bilbao (Los de Neguri, que se llaman). Al fin y al cabo, es un partido de derechas, conservador y católico.
  • En la IIª República consigue un estatuto de autonomía, y tiene a su primer lendakari (el nombre lehendakari vino mucho después). Fue José Antonio Aguirre, antiguo jugador del Athletic de Bilbao. Este primer gobierno autonómico no da mucho de sí, por el estallido de la Guerra Civil, y solo cubre Vizcaya y alguna zona de Guipúzcoa. Álava es territorio nacional desde el principio, y siempre ha sido un “territorio desafecto” al ideal nacionalista. Aguirre tiene muchas dudas en Julio de 1936. ¿Debe ser fiel a la República o debe ser fiel a sus convicciones religiosas y por tanto abrazar la causa de Franco? No de forma fácil, decide unirse a la República.
  • En la guerra, el Gobierno Vasco quiere tener y tiene su propio ejército, y lo consigue. Los sobrevalorados gudaris. Poco hacen en tierra, si bien hay que descubrirse ante la marina rudimentaria que crearon, los pesqueros amados que se enfrentaron al crucero Canarias de forma muy valiente, lo cual les granjeó la admiración de sus propios enemigos.
  • En 1937, el bombardeo de Guernica y la caída del Cinturón de Hierro de Bilbao, hacen entrar en modo pánico a Aguirre, y con su consentimiento o sin él, los gudaris se rinden en Santoña (ya no hay ninguna Euskadi que defender) al general Ettore Bastico, comandante del Cuerpo de Voluntarios Italianos en España. El pacto se hace con la mediación del Vaticano, donde el PNV siempre ha tenido buenos amigos, entre Galeazzo Ciano (ministro de exteriores de Mussolini, y yerno) y Juan Ajuriaguerra, jefe del partido en Vizcaya. No se comunica nada a los mandos militares de la República, por lo que este pacto ha sido calificado de traición por parte de los republicanos. Franco no reconoció el pacto, y los guaris fueron encarcelados o fusilados.
  • Terminada la guerra, el PNV marcha al exilio, donde coquetea con todos, y nunca hizo frente común con el Gobierno de la República en exilio, iban por libre. Entre sus coqueteos, estaba nada menos que el III Reich. Con el ejército alemán en Hendaya, y con un Heinrich Himmler fascinado por las razas “primigenias” de Europa, el PNV valora la posibilidad de conseguir un estado independiente cuando Alemania gane la guerra, lo que parecía fácil en el verano de 1940. Y así se filma un documental llamado “Im Lande der Basken (En Tierra de Vascos)”, por Herbert Brieger, apoyado por el todopoderoso Ministerio de Propaganda del Reich. El lendakari en el exilio, Aguirre, no comulgó con estos acercamientos, y se vio obligado a sufrir una odisea por Europa, escapando de la Gestapo, hasta que llegó a EEUU.
  • En 1944, tras el desembarco en Normandía, el PNV deja de ser amigo de los alemanes, y se pasa al bando aliado, colaborando con el FBI para detectar comunistas entre los exiliados vascos.
  • En los años 50 y 60, el PNV exiliado opera desde el Sur de Francia, con Radio Euskadi y apoyo a los movimientos independentistas del País Vasco francés. Hasta que el Gobierno Francés se alarma y les pone de patitas en la calle. Pero nunca hicieron frente común con el resto de exiliados republicanos. Uno de los motivos por los que Aguirre no quería mezclarse con los republicanos era por la alta influencia de los comunistas de Carrillo y “muchos ateos”.
  • Aguirre fallece en 1960 y en el “contubernio de Munich” parece Manuel de Irujo, como representante del PNV. Un “contubernio” de monárquicos y democristianos, que conste.
  • Pero por aquellos años, aparece un movimiento en el País Vasco español, radical y formado por jóvenes que ni conocieron la guerra ni la República: ETA.
  • ETA quita todo el protagonismo al PNV, como el PCE se lo quitó al PSOE en aquellos años.
  • Al llegar la democracia, entre 1976 y 1978, ETA asesina más que nunca y el PNV calla y mira para otro lado. Un ex jesuita, Arzallus, toma el mando, y en el mejor estilo de su antigua orden religiosa, impone su criterio, copiado de un presidente americano: “Los chicos de ETA son unos hijos de puta, pero son nuestros hijos de puta”. E inventa el concepto de “muertos de primera (los míos) y de segunda (los otros)”.
  • El PNV siempre ha confundido patria (Euskadi) con Gobierno, y no concibe un Gobierno Vasco que no sea dirigido por el PNV. Ningún nacionalista lo admite.
  • El PNV, a la chita callando, pactando con el PSOE y con el PP según se terciara, consigue y consigue poderes y competencias para el País Vasco, hasta la actual situación que es una independencia de facto.
  • Y hoy, el actual presidente en funciones, Pedro Sánchez, los incluye en su “mayoría progresista”, lo cual me produce sorpresa y desánimo.
  • El PNV puede pactar con quien quiera, como el viejo chiste: “Los de Bilbao pactamos con quien nos da la gana”.
  • El PNV durará lo que dure el Régimen Económico Foral, bien porque la independencia se haga efectiva (lo que no está en los planes de los “jelkides”) o bien porque la UE diga que los regímenes fiscales especiales se han terminado.

Fin de la cita.