No es que me guste mucho el palabro “postureo”, pero la RAE lo admite: “Actitud artificiosa e impostada que se adopta por conveniencia o presunción” De forma que vivamos con él.
En las últimas semanas hemos visto que esta actitud ha llegado a límites insospechados por parte del nuevo gobierno de Pedro Sánchez. Con el grave riesgo que toda impostura tiene, que no es otro que creerse la propia impostura y elevarla a la altura de verdad absoluta. De esa forma muchos que imitan a Napoleón acaban siendo Napoleón para ellos mismos. Y para muchos que les rodean.
Especialmente me han llamado la atención varios postureos de este Gobierno sobrevenido por moción de censura.
Uno es el silogismo que nos intentan vender: como hay muchas más mujeres que hombres, es el gobierno más feminista del mundo, y a partir de hoy hay un antes y un después en la lucha por los derechos de la mujer (no podía faltar el antes y el después, así como el acontecimiento histórico). Pues no sabría que decirles. No creo que en Boko Haram se hayan enterado ni que ya no tengan en esclavitud a miles de niñas y mujeres – esclavitud de toda especie. Tampoco creo que en Irán ya no haya que ir con trapos en la cabeza, ni que en India no se casen ya a niñas de once años con señores maduritos por interés patrimonial. Nada va a cambiar por esta proporción, y pasados los titulares de prensa de estos días las cosas serán como siempre. Otra cosa diría yo si viera que aparte de decir “ministras y ministros” se estuviera preparando una reforma de las pensiones de viudedad, bastante injustas, y que afectan sobre todo a las mujeres.
Tampoco parece estar muy fundamentado aseverar que por haber muchas mujeres debemos esperar más sensibilidad social y bondad. A veces pienso que Cleopatra Séptima, Catalina de Rusia, Isabel I y II de España, e Isabel I de Inglaterra no fueron monarcas bastante despóticas, y que ni siquiera existieron. Ni que Livia, la cruel esposa de Octavio, o Teodora, la resuelta emperatriz de Bizancio, o que Magda Goebbels, que fue más nazi que Hitler, existieran de verdad. Con sinceridad, el ser bueno o malo tiene poco que ver con la Bioquímica Hormonal.
Otro es el asunto del buque Aquarius en aguas del Canal de Sicilia, con los 600 refugiados a bordo. Alcaldes, Concejales, Consejeros, Ministros, Oposición, Obispos y cientos de tertulianos, se han lanzado en tromba a ofrecer sus puertos y presupuestos para acogerlos. Casi parecía un concurso para ver quién era más solidario y más comprometido con la causa. Muchos prevemos, porque ya ha ocurrido, que una vez pasado el tiempo del postureo, los refugiados se olvidarán y vagarán por las calles de Valencia sin oficio ni beneficio. Incluso leo en la prensa de hoy que a algunos de los refugiados en el buque no les ha hecho mucha gracia el destino, pues ellos quieren ir a Suiza, Suecia o Alemania, con más oportunidades que España. Me recuerda mucho la situación que el Gran Luis G. Berlanga describe en Plácido, donde el lema de la campaña de navidad es “Siente un Pobre a su Mesa”. Si se quiere ayudar a un buque con serios problemas de víveres y de condiciones de navegación basta con enviar el Juan Carlos I, de 30.000 toneladas y que puede hacer 20 nudos con buena mar. Admite más de 1.000 personas en sus alojamientos, tiene quirófanos, helicópteros y cocinas para alimentar a mucha gente. Desde su base de Rota está en día y medio en Sicilia. Pero quizá no tenga tanto glamour. Lo que por otra parte es una obligación del Derecho Marítimo.
Otrosí, cuando proclaman que han constituido una “mayoría progresista y de izquierdas”. Honradamente, no creo que en el Partido Nacionalista Vasco se hayan vuelto radicales bolcheviques, ni que lo que queda de la antigua CiU proclame la nacionalización de los medios de producción privados y de la banca. El calificativo “de izquierdas” se ha convertido en la expresión máxima del postureo nacional. Tuvo su sentido años ha, pero hoy en día significa muy poco. Cuando veo al empresario de la comunicación Jaume Roures de Mediapro declararse de izquierdas no sé de qué me habla. A menos, y yo no lo sepa, que los 170 millones de EBITDA que sus empresas generan se repartan entre los pobres. Pudiera ser. Se llega al extremo cuando además se posturea afirmando que la izquierda tiene superioridad moral …. ¿por qué? Como yo soy de izquierdas …. pues soy superior moralmente.
Otro tanto ocurre cuando nos hablan, y algunos hasta se lo creen, que “van a subir los sueldos”. Un gobierno puede desear que suban los sueldos, y lo deseamos todos, pero poco puede hacer, excepto a los funcionarios y trabajadores públicos. Al resto, que es la mayoría, en el sector privado, no se me ocurre como, salvo con el nuevo postureo de “subir el salario mínimo” y “subidas salariales del 2% anual”. No quiero ni pensar en la conversación en muchas empresas pequeñas. La mayoría. “Juan, tengo que subirte el sueldo y este negocio no da más de sí. De forma que el mes que viene quizá no puedas ya venir. Lo siento”. No será un problema en las grandes empresas, donde los sueldos no son de 700 € al mes. El resultado previsible será que los trabajadores públicos y los de grandes empresas ganarán más y los de las pequeñas o a sueldo de autónomos quizá menos o nada.
Postureo es también la “Cultura”, con otro silogismo: Si hay Ministerio de Cultura el país será más culto, y mucho más si hay un ministro como Máxim Huertas que parece jatorra (se me permita el vasquismo). Nada que objetar si por “cultura” no se entendiera en este país lo que se entiende, especialmente al sustanciarlo sobre ese ente llamado “mundo de la cultura”, que aplaude o abuchea en forma ideológica. La cultura se restringe a un circuito de exposiciones de vanguardia, que a poca gente le interesan, a sesiones operísticas en grandiosos teatros donde las élites se visten de Prada, a premios literarios que ganan escritores a quienes nadie lee, aunque se les compre para posturear con el libro bajo el brazo, y en general todo aquello que suene a “humanidades”. Rara vez se entiende por cultura una buena información sobre la Materia Oscura en el Universo, y que evite que muchos “culturetas” la confundan con algo de Juego de Tronos. Si la cultura les preocupara no pasaríamos vergüenza con las peregrinas explicaciones que los guías turísticos “certificados” dan en las visitas a Medina Azahara – me quedé horrorizado hace unos días en Córdoba. Ni ver cómo la Fortaleza de Gormaz en Soria, del siglo X, se cae a pedazos. No entenderán por cultura una acción dirigida a que la población entienda como funciona una vacuna, y no tuviéramos que lamentar muertes infantiles causadas por cultos padres anti-vacunas.
La cultura es el campo donde más se ve el postureo. Hay subvenciones para auténticas patochadas, quejas y lamentos por doquier cuando al artista de referencia no se le otorgan premios, dinero y pleitesía. Es fundamental para los “postureístas” machacar a “tuits” a Pérez-Reverte y a Javier Marías, condición sine qua non, no se puede ser progresista y culto.
Me sorprende que por haber creado un Ministerio de Ciencia ya muchos den por sentado que vamos a ser unos generadores de Ciencia y Tecnología de máximo nivel. Pedro Duque – le compadezco – se va a encontrar con tal cúmulo de barreras “cienciocráticas” que no creo que pueda ni redactar un documento base. Porque la Ciencia en España es un enorme entramado de ordenanzas y procedimientos burocráticos, de tribus endogámicas en las que la iniciativa privada tiene poco que hacer, pues ni entra. Excepto en aquellas actividades de postureo en las que alguna empresa patrocina alguna investigación, que son mas donaciones que otra cosa.
Y sobre todo el postureo máximo: Vamos a hacer una política económica de izquierdas y europeísta. Se refieren a aumentar el gasto público, lo que estaría muy bien si son inversiones en infraestructura necesarias (Corredor Mediterráneo, Rodalíes de Barcelona, Trasvases Ebro-Tajo-Segura, etc…), pero que al ser postureo se convierte en “gastar más”. Yo solo veo a los políticos decir que los Presupuestos son anti-sociales porque sólo hay un 0,8 % de aumento sobre el año anterior en tal partida, pero nunca me explican para qué sirve esa partida ni como se ejecuta, ni como se puede optimizar. En el fondo creo que ni se los leen para votarlos o rechazarlos. Sobre su europeísmo, valga decir que toda política económica ha de ser validada por Europa, pues para eso debemos un billón de €, que alguien quiere cobrar. Así que poco significa la política de izquierdas y a la vez europeísta.
En tal aspecto me ha disgustado mucho la actitud de los gobiernos de Andalucía, actitud que ahora la tenemos en el gobierno central con Mª Jesús Montero, inventora de las opacas subastas de medicamentos en dicha comunidad. Exponen las necesidades presupuestarias en la siguiente forma: “Yo he decidido hacer esto y aquello en mi comunidad, y exijo esa financiación; no me interesa si hay que subir impuestos en otras comunidades más austeras. Nos lo tiene que dar”. Estaría de acuerdo con el independentismo catalán, que siempre ha criticado esta asimetría presupuestaria, si no fuera porque ellos se comportan ya también así.
Para la Sra. Montero existe una ecuación que expresa la relación entre bases imponibles (recaudación) y tasa impositiva:
BASE IMPONIBLE TOTAL = (TASA IMPOSITIVA) X K
Siendo K una constante, y si crece la tasa crece la Base Imponible y la Recaudación. Una función lineal creciente.
La ecuación real es otra:
BASE IMPONIBLE = f (TASA IMPOSITIVA)
Es decir, que la BASE IMPONIBLE no es constante con la tasa impositiva, si subo las tasas me puede bajar la base y la recaudación. Y casi siempre es así. “f” suele ser una función decreciente. Si hay menos dinero para consumo e inversiones las bases imponibles caen, si hay tipos impositivos máximos confiscatorios muchos pensarán que hay que esforzarse un poco menos, pues no merece la pena.
En resumen, espero que tras los pecadillos de postureo llegue Doña Realidad y Don Resultado.