Se multiplican los casos de censura en esta red “social”. Como toda censura su fin último es la autocensura, a que por miedo a qué pasará uno no diga lo que piensa; y diga lo que le han sugerido que piense. Aquel viejo aforismo que establecía que “era mejor no meterse en esto”. Todas las censuras tienen sus iconos malditos, la de la época franquista fueron el erotismo y el comunismo, y como iconos sagrados fundamentalmente al propio Franco. La de hoy tiene como terrenos sagrados la ideología LTGBI, el feminismo más excluyente, la hiperprotección de inmigrantes, el cambio climático y eso que llaman ser de izquierdas y o progresista. Sus demonios serían el heteropatriarcado (sea eso lo que sea), la xenofobia (entendida como el no aplauso automático a todo lo que haga o diga un inmigrante), la cuestionabilidad científica del aumento de temperaturas en este nuestro planeta y eso que llaman ser de “derechas” o “facha”.

Pero el caso es que estamos donde siempre: Intentos de dirigir la opinión, acallar al discordante y que el ciudadano solo vea y oiga lo que yo, ser superior, he dicho que hay que ver y oír. Facebook utiliza el sistema de denuncias anónimas para instalar su censura, como veremos a continuación.

En este contexto, el arriba firmante ha tenido experiencias chocantes en Facebook, no muy distintas a las que otros usuarios de la red han tenido. Hice un comentario sobre una publicación ajena, en el cual explicaba que la palabra “maricón” se usa mucho en Andalucía como alabanza: “Como juega el maricón, que saque tiene”, para referirse a un buen tenista. La palabra está documentada desde los tiempos de Quevedo, en El Buscón: “Y porque no lo tengan por maricón, ahaje ese cuello y agobie de espaldas; la capa caída, que siempre nosotros andamos de capa caída…”. Pues bien, a los pocos días se recibe una notificación diciendo que quedas bloqueado en la red, sin poder publicar durante 48 horas por haber contravenido las reglas de la comunidad, la acusación genérica es “incitación al odio”. Pides revisión, pero como esta no llega hasta unos días, la sanción se cumple de cualquier forma. Son auténticas medidas cautelares.

Las cosas vuelven a su normalidad, y tras un par de semanas volvemos a las mismas. Otra notificación, pero ahora ya es de 10 días, supongo que por el agravante de reincidencia. Y por el mismo comentario de antes. El proceso se inicia cuando cualquier usuario decide denunciar a otro, por algo que considera inadecuado. Se puede denunciar, entre otras cosas, por Incitación al Odio, por Desnudos y por Noticias Falsas. Es decir, cosas muy genéricas en las que cabe mucho. Odio, ¿hacia quién? Desnudos, ya han censurado a la Venus de Botticelli. Y las noticias falsas, ¿quién evalúa su falsedad? Tras la notificación te comunican que “alguien revisará tu caso”, apelación ante tribunal anónimo, podemos decir.

En este proceso Facebook comete los siguientes pecados jurídicos:

  • Acepta la denuncia anónima, como en la Inquisición.
  • A veces no dice el porqué de la denuncia, como en la Inquisición, donde el acusado no conocía el motivo de la acusación.
  • Impone medidas cautelares que exceden a la pena prevista
  • Juzga sobre cosa juzgada
  • Y sobre todo juzga sobre normas no escritas y sujetas a arbitrariedad, con un sistema de “penas” no reglado.

Hay quien dice que existe un “algoritmo” diseñado para detectar una serie de palabras clasificadas como de odio: la ya citada “maricón”, “moro”, “panchito”, etc… Hay quien dice que son equipos de jóvenes explotados que leen a la velocidad del rayo las publicaciones y que como autómatas reaccionan ante lo que ellos consideran inapropiado. Pero la explicación más plausible es la de la denuncia anónima, y derecho procesal inquisitorial. O sea, censura al estilo de la Ley Fraga de Prensa de 1966. Elimina la censura previa, pero te cierran el periódico si algo no le gusta, o te lo dinamitan, como con el diario MADRID.

Y entre todo este barullo aparece una empresa y una serie de webs que alegan ser colaboradoras de Facebook. Me refiero a NEWTRAL MEDIA AUDIOVISUAL SLU, cuya administradora única es PASTOR GARCIA, ANA ROSA (son datos públicos del Registro Mercantil). Es la famosa periodista de La Sexta Ana Pastor. Su misión teórica es detectar las noticias falsas, poner de manifiesto que son falsas, y “newtralizarlas” (olé el spanglish). Y Facebook les paga por “verificar” la verdad o falsedad. Visitando la página https://www.newtral.es/ se puede constatar su contenido fuertemente dirigido:

  • La mayoría de las falsedades se refieren a noticias o publicaciones que pudieran ser lesivas para los intereses de la “izquierda” oficial.
  • De vez en cuando aparece algo de algún ministro o personaje de dicha “izquierda”, como le ha ocurrido a Mª Jesús Montero con sus cuentas electorales, para disimular.
  • Si la verificación no es del todo rotunda, NEWTRAL acude entonces al socorrido “se han sacado de contexto”, como ha ocurrido recientemente con el asunto de Teresa Rodriguez y su alabanza al Califato Omeya y denigración de la Monarquía Castellano-Aragonesa.

Junto a esta actividad aparece también Maldito Bulo, web dedicada a revelar bulos, trolas y falsedades: https://maldita.es/malditobulo/. No hay mas que ver que en esta web hay dos pestañas destacadas: Maldito Feminismo y Maldita Inmigración, para imaginarse por donde van los tiros. Hay otra de Maldita Ciencia, que se dedica a rebatir esas pequeñas leyendas que todos hemos oído desde niños: si es bueno o malo bañarse después de comer, si se debe orinar tras el coito, etc. Ciencia poca, y chismorreo bastante. Ni que decir tiene que esta web está gestionada por periodistas de La Sexta.

Tal parece que la actividad de estos grupos sea fiscalizar, o como ellos dicen neutralizar, cuanta noticia pueda llevar votos al PP o a VOX, en los caballos de batalla del feminismo montaraz, la inmigración al bulto o a lo LTGBI.

Pues bien, mucha gente comienza a sospechar que estos grupos hacen algo más que verificar y que dictan la censura en Facebook. Como es lógico, no pueden bloquear un comentario que se aparte de sus tesis de obligado cumplimiento, pero quizá si podrían generar un archivo de “disidentes”, aquellos que de forma contumaz expresan sus opiniones en contra de la corrección política de “izquierdas”, y tenerles bajo estricta vigilancia para cazarles al menor error y así retirarles de la red por un tiempo o para siempre. De hecho, la denuncia anónima es una magnífica herramienta para ello. Limpia y eficaz.

No me gustan las conspiraciones, pero algunos indicios hay. El programa de La Sexta “Al Rojo Vivo” expone muy bien el dirigismo ideológico al que me refiero. Sus “analistas” no analizan, emiten soflamas, y su actual presentadora, María Llapart, no entrevista, hace las preguntas y también las respuestas. Véase a Antonio Maestre, Javier Pérez Royo, Martín-Pallín, Javier Aroca y a otros. Por cierto, hay mucho “analisto” y poca analista, por aquello de la paridad lo digo.

Al final, uno se entristece al ver que la censura siempre existe, con Franco o sin él. Cuando en 1976 vimos a Marisol desnuda en INTERVIÚ y a dirigentes de CCOO escribiendo artículos, pensamos que todo había acabado. Pero 43 años después, ayer, en FACEBOOK, algunos nos retuvimos en una publicación sobre las procacidades del arte medieval (Lonja de Valencia, https://www.elrincondesele.com/las-extranas-estatuas-de-la-lonja-de-la-seda-en-valencia/), para no ser bloqueados por “desnudos”.

En cualquier caso, a mí me gustaría que me entrevistara Ana Pastor, y que cuando me dijera “deme un titular”, yo pudiera contestarla: “Los titulares los hace usted, que es la periodista, yo soy el invitado”.